No se dirigen la palabra, pero buscan la forma de comunicarse con gestos. El gobernador Juan Manzur y el vicegobernador Osvaldo Jaldo volverán a verse las caras hoy durante los actos por el 205° aniversario de la Declaración de la Independencia. Será en el tercer patio de la Casa Histórica, antes del izamiento de la Bandera y de la entonación del Himno Nacional y después de que Manzur rinda homenajes a los Próceres de 1816 en la Sala de Jura, junto con el presidente de la Nación, Alberto Fernández.

“Un toque de puño no se le niega a nadie”, anticipó el mandatario provincial ante un encuentro institucional con su compañero de fórmula. No habrá diálogo político; ni hoy ni en el corto plazo.

La sangría oficialista continúa. Hoy hará una pausa. No se hablará ni de los contratos caídos en personal político en la Legislatura como tampoco de las bajas y de la convocatoria de adscriptos en las comunas rurales. Pero esas cuestiones se reactivarán este fin de semana en cada uno de los bunker.

El manzurismo está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para que el presidente de la Legislatura reconozca al personal cesanteado.

El jaldismo diseñará su estrategia preelectoral en caso de que la Casa de Gobierno ignore al espacio en la confección de las nóminas de postulantes a diputados y a senadores nacionales.

Manzur jugará de local. Tendrá tiempo para hablar con la mesa chica que acompaña al presidente de la Nación. El respaldo de la Casa Rosada a su conducción política ya fue explicitado con las visitas permanentes de varios ministros nacionales y también por la concreción de algunas obras públicas; la última referida a la ansiada autopista que unirá San Miguel de Tucumán con la ciudad turística santiagueña de Termas de Río Hondo. Antes hubo una batería de anuncios de obras hídricas, de viviendas y también de seguridad. “Lo nuestro es mostrar gestión; lo que se está haciendo con el plan de vacunación y lo que se hizo durante la pandemia y ahora la obra pública”, indica a nuestro diario un colaborador del gobernador.

La factura que le pasó, hace algunos días, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, por la causa Qunita, ha quedado en el pasado. Manzur está convencido de que en ese sector del Frente de Todos no hay un factor de choque por los dichos del pasado. Cree que las heridas se están cerrando y que, frente a la contienda electoral que se viene, todos se necesitan para lograr la mayor cantidad de bancas posibles en el Congreso. “A Juan le conviene que ella lo suba al ring; le da peso político”, comentó a este diario un analista político nacional.

Jaldo tampoco se queda estático. Ayer, durante un acto organizado por el intendente de Banda del Río Salí Darío Monteros en el estadio de Atlético Concepción, el vicegobernador volvió a llamar a la unidad del PJ. Recordó que “la gente tucumana ha sufrido por no tener un gobierno peronista desde 2015 a 2019”. “Nosotros nos dividimos y perdimos las elecciones por un punto y medio, pero parecería que a algunos no les importa esa cuestión”, lanzó. Y, al mismo tiempo, recordó que la Constitución provincial señala que se le termina el mandato a los actuales funcionarios y, frente a eso, la misma Carta Magna pide un recambio de autoridades. Además, el vicegobernador reclamó el voto para garantizar la gobernabilidad de la fórmula gobernante en el país.

Según trascendió, Jaldo había recibido el miércoles por la noche una llamada desde Buenos Aires -en sus últimos viajes se había reunido con el senador kirchnerista Oscar Parrilli- para que modere el discurso, en pos de acercar posturas y darle una tregua a la interna. La tensión política en el PJ tucumano no cede.